12 días sin postear nada.
Ya he vuelto a la vorágine diaria del intenso trabajo. Y es que yo mismo me las busco.
Resulta que el otro día mi jefe me tocó la moral, saltándose mi opinión respecto a un cambio estructural de la empresa.
¡Un cambio en la estructura que yo mismo he diseñado! ¡Y sin decirmelo!
Total, que, en pleno cabreo me monto en mi turbo-norma ISO9001, (bajándome del ya domado semental ERP), y, poniéndome una cinta blanca con un lunar rojo en la frente, y al grito de ¡banzai! me monto una auditoría de toda la empresa, proceso por proceso, persona por persona.
Una semana de intenso trabajo de planificación, para no dejar títere con cabeza. Urgando en las esquinas para saber donde es más productivo rascar.
Cuando me pongo: me pongo y mi mente se dedica al asunto dia y noche, dormido y despierto (la inversión del orden es intencionada).
Luego 10 días auditando, que es en lo que estoy, todo el personal sorprendido y aterrorizado, y todos con los pantalones bajados para demostrar que los he pillado en bragas.
Total, que estoy montando un "embolao" de narices, justa venganza ante la afrenta sufrida. Y como a río revuelto, ganancia de pescadores, encima me reafirmo en mi posición de poder dentro de la empresa y en mi camino hacia la gerencia, pues durante el proceso ya he sembrado la semilla que dará este fruto.
Y encima me divierte, me agota pero me divierte, y me encanta la cara que ponen en la junta de socios cuando levantándoles el dedo les digo: "ASÍ no certificamos."
También es increible ver como las estocadas se transmiten por el organigrama en sentido descendente: presionas a un responsable y minutos después está presionando a sus subordinados sin siquiera esperar a que no estés tu presente. Así, claro, me ven aparecer y me ponen la cara de "que viene el lobo", y el propio terror hace que sus conciencias me digan lo que en otras circunstancias me tendría que esforzar en descubrir.
No es maldad, que conste, es que las partículas de mi empresa tienden a su estado menos energético, y para que generen calor hay que sacudirlas de vez en cuando. Desde los socios hasta los mozos.
Así que entended que no esté muy prolífico estos días, hasta que pase la tormenta mi mente no idea nada que no tenga que ver con el trabajo.
Pronto vuelvo.