Juego de palabras.

20 abril, 2006

La Naturaleza Humana

No suelo escuchar la radio. Es más, puedo delimitar con precisión cuando lo hago: cuando conduzco por asuntos de trabajo.
El lunes, creo, tuve que desplazarme a Sevilla a supervisar unas instalaciones nuevas que estamos preparando y, como la situación cumplía con los requisitos, puse la radio.
Tuve la oportunidad de oir una entrevista a un ¿filósofo? que desconocía hasta entonces (inculto de mí) llamado Jesús Mosquerín. Le entrevistaban a raiz de la publicación de su libro "La Naturalez Humana".
El tío me pareció muy pero que muy cabal. De lo poco que habló no me quedó duda de que "tengo que leerme ese libro". Me dió la impresión de que voy a leer algo que describe al ser humano teniendo en cuenta tanto su metafísica como su biología, y es en esa línea donde a mi me gusta pensar que debemos ser pensados.
Así que me lanzo, este fin de semana, a parte de maderas, mi objetivo es conseguir el libro, y la semana que viene, sacrificando algunas series (House no) comenzar a leerlo.
Ya os iré comentando, si me lo permitís, lo que voy descubriendo. A lo mejor mi primer hallazgo es que este señor, a parte de filósofo es un genio del marketing.

16 abril, 2006

Más madera!!!

Tengo que confesar algo.
Mi ausencia tan prolongada del blog no se ha debido, durante la última semana al trabajo.
Bueno, en cierto modo si...
Aquí está el culpable real del retraso

Me he empeñado en amueblarme yo mismo el estudio, y en ello estoy. A éste le falta el tinte y la cera, depués tengo que hace la cajonera y la cama, así que seguiré algo ausente durante algún tiempo más. Espero no decepcionar a mis (dos) lectores.

22 marzo, 2006

Que viene el lobo

12 días sin postear nada.
Ya he vuelto a la vorágine diaria del intenso trabajo. Y es que yo mismo me las busco.
Resulta que el otro día mi jefe me tocó la moral, saltándose mi opinión respecto a un cambio estructural de la empresa.
¡Un cambio en la estructura que yo mismo he diseñado! ¡Y sin decirmelo!
Total, que, en pleno cabreo me monto en mi turbo-norma ISO9001, (bajándome del ya domado semental ERP), y, poniéndome una cinta blanca con un lunar rojo en la frente, y al grito de ¡banzai! me monto una auditoría de toda la empresa, proceso por proceso, persona por persona.
Una semana de intenso trabajo de planificación, para no dejar títere con cabeza. Urgando en las esquinas para saber donde es más productivo rascar.
Cuando me pongo: me pongo y mi mente se dedica al asunto dia y noche, dormido y despierto (la inversión del orden es intencionada).
Luego 10 días auditando, que es en lo que estoy, todo el personal sorprendido y aterrorizado, y todos con los pantalones bajados para demostrar que los he pillado en bragas.
Total, que estoy montando un "embolao" de narices, justa venganza ante la afrenta sufrida. Y como a río revuelto, ganancia de pescadores, encima me reafirmo en mi posición de poder dentro de la empresa y en mi camino hacia la gerencia, pues durante el proceso ya he sembrado la semilla que dará este fruto.
Y encima me divierte, me agota pero me divierte, y me encanta la cara que ponen en la junta de socios cuando levantándoles el dedo les digo: "ASÍ no certificamos."
También es increible ver como las estocadas se transmiten por el organigrama en sentido descendente: presionas a un responsable y minutos después está presionando a sus subordinados sin siquiera esperar a que no estés tu presente. Así, claro, me ven aparecer y me ponen la cara de "que viene el lobo", y el propio terror hace que sus conciencias me digan lo que en otras circunstancias me tendría que esforzar en descubrir.
No es maldad, que conste, es que las partículas de mi empresa tienden a su estado menos energético, y para que generen calor hay que sacudirlas de vez en cuando. Desde los socios hasta los mozos.

Así que entended que no esté muy prolífico estos días, hasta que pase la tormenta mi mente no idea nada que no tenga que ver con el trabajo.

Pronto vuelvo.

10 marzo, 2006

Mi playa





Ahora es distinta, y no solo porque su contorno ha cambiado, eso ocurría ya antes, todos los años. Es distinta porque ya no soy el niño que vivía en ella, dos meses al año, en una tienda de campaña.

Sí, tuve la suerte de pasar los mejores veranos de mi infancia en esta playa. Acampábamos toda la familia, durante dos meses trasladábamos nuestro hogar a la orilla del mar.
Tengo un enorme atolladero de recuerdos de esta playa.
Viví mis grandes aventuras en ella. Y mis primeros amores.
La Roca de la Ballena, La Roca Grande, la Calita, el Camino, las Ruinas, ... dibujábamos mapas, buscabamos tesoros, aprendimos a bucear y después a nadar, pescamos y cogimos pulpos, cangrejos y lapas. Perdimos miedos y ganamos batallas. Nos quemamos la piel, nos desollamos mil y una veces las rodillas, y recuerdo especialmente un enorme chichón en mi frente.
Alguna vez el mar intentó echarnos, recuerdo noches de levantar el campamento con urgencia porque el mar venía a llevarselo enfurecido.
Recuerdo a Isabel, la recuerdo especialmente por ser mi primer beso y la primera persona querida que me arrebató la muerte.
Recuerdo a Tula intentando rescatar a mi madre del mar. Ignorando que se metía allí por gusto y consiguiendo únicamente arañarla con sus enormes patas.
Recuerdo una mañana, que corrí por la orilla gritando Raúl, Raúl, porque por fín había logrado pronunciar bien la R.

En fín, no sería quien soy sin esas vacaciones en la Playa de los Toros.
Y no aceptaría volver a ser niño si no pudiera recuperarlas.

09 marzo, 2006

Jingle Bells

Lo prometido es deuda (aunque la promesa llegó a pocos y en desacuerdo ;-) ).


Éste es Jingle Bells, el lemur de cola anillada que decidió que yo podía ser un buen entretenimiento para su exceso de vital juventud.





Me cayó muy bien el bichejo éste de ojos extraños. Incluso mientras me mordía los dedos.

Por cierto, tienen unas manos curiosísimas, con las uñas redondas, como los humanos.







Esta es su postura favorita. Es divertido ver un grupo de estos primates todos en esta pose y cara al sol.


Tienen un aire gandul y vividor que me encanta.

06 marzo, 2006

Negociar

-"Me da igual, que le den por culo."

Y me he quedado tan a gusto.

A veces, pierdes la compostura en el momento justo y en la cantidad justa, y como la gente cambia si tú cambias, das la vuelta a la tortilla antes de que el lado del otro esté en su punto.

Y te quedas tan pancho.

Y si ahora le reconcome la derrota, pues eso, que le den por culo.

05 marzo, 2006

Zoo

Hoy hemos cambiado la naturaleza natural de los domingos por la naturaleza "enlatada" del zoo de Fuengirola. No soy muy amigo de los zoológicos, pero me habían hablado bien de éste, y creí que merecía la pena probar.

Efectivamente, no se parece a otros que he visitado, no hay jaulas, los animales está confinados en recintos que quedan integrados en la decoración del parque. Un bonito trabajo de paisajismo. Gana mucho la vista de los animales sin barrotes por medio.



Destacan de este zoo los lemures, y la posibilidad de entrar en contacto directo con ellos, yo he tenido la suerte de ser elegido por un lemur de cola anillada para servir de juguete, se me ha subido al brazo y ha jugado a morderme la mano. Ya os enseñaré la foto cuando esté.

También me ha llamado la atención la visita a los aviarios se realiza "desde dentro", estás en el mismo recinto de las aves y puedes acercarte realmente a ellas sin obstaculos que se interpongan.



Hay también una parte menos positiva, aunque los recintos para los grandes felinos y los grandes monos eras bastante amplios, me siguen dejando esa sensación de clausura ajena. Aunque en animales más pequeños la cautividad es la misma, con gorilas, orangutanes y chimpancés, tigres y leopardos ésta me parece más patente, quizás porque se puede sentir su poder, y éste no encaja con la cautividad.
De todos modos, vi una bonita escena del cachorro de tigre jugando con sus padres.

Tambíen hay una hermosa vista del interior de un lago a través de un cristal, con grandes tortugas y peces gato.

Dos veces al día hacen una pequeña exhibición con algunos mamíferos y aves, que resulta muy amena ya que entre el público y los animales no hay ningún tipo de separación.

En definitiva, me parece una buena evolución de los parque zoológicos, que, dentro de lo que son, parece que cada vez tienden a mejorar tanto para los visitantes como para los animales.